A ÁLXEBRA DO MEDO

Diogo Tabuada

Category: Sempre en Galiza : relectura

Excentricidades.

(Publicado exclusivamente en Kaos en la red, a 8 de Octubre del 2018)

Estos últimos años he practicado la excéntricacostumbre de leer el Sempre en Galiza con pasión de escriba. Vale, bien, reconozco que soy un sujeto más bien extraño aunque, con el paso del tiempo, la línea entre lo pretendidamente normal y lo pretendidamente excéntrico, tanto como la línea entre la realidad y la ficción, me resulta tan débil y arbitraria como la conciencia de quien determina unilateralmente los cánones estéticos y culturales; en fin, el caso es que me he propuesto bucear en el susodicho texto del Sempre en Galiza y he cumplido, creo yo, lo suficiente, en el primer contacto.

Me considero un sujeto con pre-juicios – no hay ningún sujeto que no los tenga, si por pre-juicios entendemos ideología, cosmovisión, concepción del mundo – humanos, demasiado humanos, y por supuesto, contemporáneos, demasiado contemporáneos, así que por lo tanto me resulta imposible no inferir en las líneas de Castelao una clarísima oposición irreconciliable entre la ética de los principios y la ética de los intereses. Irreconciliabilidad ésta que, todo sea dicho, ningún artificio retórico y ninguna honestidad intelectual puede en absoluto relativizar por miedo a resultar demasiado ortodoxa para quienes hacen del galleguismo ese cajón de sastre del imaginario político-cultural de Galiza en el que todo vale. Esto, precisamente, es lo que hace a Castelao un fuerte cimiento – pero no la partícula elemental ajena a toda crítica – de nuestra gramática cultural : no tanto lo que tiene de rigor y exactitud científico-analítica, en absoluto, sino lo que tiene de opción ética y moral y sensibilidad estética encarnada en y sobre un contexto espacial y temporal concreto : Galiza, sin más, como opción y como realidad a comprender para transformar.

Léanse e interprétense, por ejemplo, ya que estamos, y tenor literal, el adn ético que late en esta líneas, en las que Castelao deja bien a las claras que tipo humano era blanco de su secular desprecio :

– “Estos son los que dicen :

– Yo no siento la necesidad de hablar gallego (porque esa necesidad no se siente en el estómago)

– Yo me encuentro bien en donde pueda vivir con desahogo (porque llevan la patria en la suela de los zapatos)

– Yo no creo en nadie (porque tampoco creen en sí mismos)

– Yo reniego de la política (porque saben que la política da disgustos)

– Yo me río de los políticos (porque quizás no han encontrado ocasión de lamberles los pies)

– Yo no pertenezco a ningún partido (porque no quieren comprometer su tranquilidad)”

La radiografía ética, estética y política de Castelao es, así pues, bien clara : quien quiera sentirse aludido en San Caetano e incluso dentro de la estructura organizativa del bloque nacionalista gallego y de las mareas atlánticas, lo tiene muy fácil, puesto que el tipo de sujeto que se infiere de estas líneas, plenas de enriquecedor contraste entre una alegórica ironía socrática – por su exigencia moral – y una prosaica ironía Brechtiana – por su estilo deliberadamente mordaz -, es más que conocido para quienes merodean el mundo del perfumado famoseo político-cultural de la Galiza realmente existente en este siglo 21. Un mundo en el que, a mi modo de ver, los gestos de cara a la galería de la tv-política, el academicismo pleno de medias verdades, eufemismos, silencios y conformismos, la pose audiovisual en detrimento de la divulgación horizontal de ciencia e información limpia de marketing político-electoral y el narcisismo hueco de personalidad y tensión ética campa a sus anchas en plena vorágine postmoderna.

Tengo el texto lleno de notas a pie de página. Me he propuesto leerlo del mismo modo en que los primeros protestantes empezaron – y digo empezaron – a interpretar la biblia apostólica y Romana; esto es, acompañándose de su propia y libre conciencia, respetando tanto la literalidad como la intención significativa del texto, problematizando sin contemplaciones con él y vinculándolo con los estímulos cotidianos de su propia experiencia vital e histórica. La experiencia de esta lectura, por mi parte, ha tenido como resultado una valoración más realista de las posibilidades interpretativas del Sempre en Galiza en lo referente a la estructura social y a la antropología cultural contemporánea de Galiza, así como el descubrimiento de exabruptos, ambiguedades e inconsecuencias evidentes.

Ni mucho menos considero que el Sempre en Galiza sea un libro prescindible o incluso inútil como herramienta interpretativa, no pretendo ser tan terriblemente temerario y naif. Sugiero, sin más, que es un texto político-cultural que merece ser interpretado sin esa clase de puritanismo moral llevado por las urgencias político-electorales de turno : a la política y a la realidad contemporánea lo que es de la política y la realidad contemporánea, y a la divulgación cultural y científica lo que es de la divulgación cultural y científica, sin más. Lo cual no quiere decir que no existan vasos comunicantes, por supuesto, entre ambas actividades.

Revisitando estos días algunos cuadernos de notas en mi escritorio me he encontrado con unos cuadernos de Hannah Arendt; fue para mí revelador encontrar un esquemita analítico por ella escrito en La vida del espíritu, en el que trata de explicar, sin más, esa conflictiva pero productiva tensión que la vida moral, creativa e intelectual de cualquier sujeto sufre entre el pasado de la propia tradición cultural heredada, el presente histórico por él vivenciado en el momento de recibirla y la necesidad de reinterpretarla críticamente para proyectarse con determinación y autonomía en el futuro.

Honestamente, me ha resultado imposible no esbozar una sonrisa de cuento satírico bretón en el momento en el que he aplicado esta intuición de Hannah para entender los humanos, demasiado humanos, y silenciados, demasiado silenciados, conflictos existentes en el campo literario, editorial, cultural y político de la Galiza conscientemente gallego-hablante. Hay quien piensa que el tempo y el ritmo histórico puede cortarse en pedacitos como si fuese un collage para proceder, a posteriori, a una reconstrucción meramente personal del mismo : todo lo que queda fuera del mismo collage personal no será merecedor de tanta atención, rigor o importancia. Y de este modo, claro, querido lector, en lugar de un país con conciencia nacional y de clase, lo máximo que se puede aspirar a construir es un álbum de fotos para cada familia, y poco más.

El principal responsable de la pérdida de tensión ética y profundidad intelectual del bloque nacionalista gallego es de la propia organización y, por ende, de todos los militantes, cargos y simpatizantes que aún a él estamos vinculados a la espera de poder convertirlo en un partido-movimiento de movimientos involucrado en la tarea de dignificar su lengua, su cultura, su memoria colectiva y su antropología cultural e históricapara proyectarla en el concierto internacional como herramienta de confrontación contra el imperialismo cultural globalizado, en todas sus formas y contextos.

!Entender, entender, hay que esforzarse por entender!, repetía aquella mujer estigmatizada y solitaria por servirse con extraordinaria capacidad y valentía de su propio juicio y no de los tópicos intelectuales de los académicos judíos que veían en la hegemonía del fascismo una encarnación del mal – sic – ni de la hipocresía de la intelectualidad laica de la Alemania de aquel tiempo que no se atrevía a afrontar el hecho de que el propio pueblo alemán estaba consistiendo con resignación y silencio cómplice toda aquella barbarie cotidiana día tras día.

!Entender, entender, hai que esforzarse por entender!; a esto, sí, a entender en profundidad el país que tanto dice amar, es a lo que hace ya mucho tiempo ha renunciado un bloque nacionalista gallego encerrado en sí mismo, osificado y auto-complacido en una dispersísima y poco trabajada concepción de la identidad nacional que se ha convertido en mera consigna electoral para un sector de la sociedad civil ávida en consumirla, al igual que las recientes mareas atlánticas.

Pero ni Galiza, ni el bloque nacionalista gallego, ni las mareas atlánticas, ni ningún ser viviente en este planeta sufriente, navega sólo en el violento barco globalizado de este multipolar imperialismo cultural globalizado, así que quizá ya sea hora de preguntar si la voluntad de cambio civilizacional va en serio o si estaremos auto-engañándonos perpetuamente con un lenguaje y un discurso hecho a medida para ese tradicionalismo comunitarista y ruralista en el que cualquier elemento externo tiene que estar sometido a constante fiscalización espiritual por parte de los guardianes de las partículas elementales que componen la identidad cultural de Galiza.

Mientras tanto, la realidad, les sigue susurrando al oído : por favor, procuren entenderme antes de auto-afirmarse.

Nota del autor : Este texto, escrito hoy, 7 de Octubre de 2018, ha sido censurado – por silencio omisivo – por medios digitales y escritos en gallego. He tomado la decisión de escribirlo en castellano para visualizar su contenido como en tantas, tantas otras ocasiones.

4 de Junio, 2017.

“As nosas esperanzas non caben nos lindeiros da razón. Mataremos, se é preciso, a saudade; porque a saudade quizais sexa unha esperanza entristecida, ladroeira de accións“.

Páxina 32; sorrío cando leo estas liñas. Non é que me agrade, nin moito menos, a opción de Castelao de situar á esperanza política nun máis alá da razón, mais partir delas é documento inapelable para responder a esa caste de galeguistas que consideran que se lle pode poñer unha vela ao anxo de Piñeiro e outra ao demo de Castelao – ou viceversa – sen que haxa rupturas ou feridas filosófico-políticas no corpiño de lady Galicia.

¿Cando se comezará a dicir na Galiza, en voz alta, que a filosofía – e o filosofar – de Ramón Piñeiro non causa risa, senon vergoña allea e inclusive o seguinte?.

28 Maio, 2017.

-“.. Os galegos non nos conformamos con retornar á falsa democracia do ano 31 para “continuar a historia”. Hespaña -díxonos Xoán Viqueira – é un baldeiro abstracto, non é unha suma de concretos : Galiza, máis Asturias, máis Vasconia, máis Castela, máis Catalunya, máis … !quen sabe qué máis!. Hespaña non é un feito, é algo que se fai – algo que debe facerse, engado eu – : !enxérguese ó lonxe a Federación Ibérica!. Único xeito de traballar polos concretos que a forman, e dos que ela é – como din os matemáticos – unha función”.

Páxina 232 : nada que ver os horizontes que se marcaba Castelao con respecto á actual “nostalxia republicana” dese progresismo benpensante, quer en versión nacional-galega, quer en versión nacional-española, incapaz de ir alén dunha reivindicación idealizada e acrítica da segunda república. Esencial é reflexionar sobre a diferente intención significativa, político-filolóxica, por así dicilo, que existen en conceptos coma o “ibérico”, que non é igual ao “hespañol”, nin ao “hispano”, nin ao “castelán”.

“Iberismo” non é la stessa cosa que “españolismo”, “hispanismo” e/ou “castelanismo” político-cultural.

Castelao e o “romanticismo”.

Non poucas veces teño escoitado esa “tese” sobre o vínculo necesario entre o nacionalismo político de Castelao e as fantasías estéticas do romanticismo. O falar por falar, non ten cancelas; o saber de qué se fala cando se fala, xa é fariña doutro costal :

– “Non é, non, que o mundo actual sexa máis ruín; é que nesta hora do “sálvese quen poida” non hai lecer para tenruras nin romanticismos” – Na páxina 233; case no comezo dos fragmentos escritos no seu exilio en Arxentina -.

Non deixo de ler atentamente e tomar notas. Véñenme ó maxín moitas intuicions-pre-científicas por formalizar.

25 de Novembro, 2017. Estética e política en Castelao. (Páxina 11)

Sobre as relacions entre pulsión estética e pulsión política dentro do mesmo suxeito, Castelao deixa xa clara a súa postura na páxina 11, teatralizando dramáticamente conversas da súa vida cotiá con aqueles que trataban de persuadilo para que se adicase exclusivamente á pulsión estética ignorando por completo a pulsión política. Como podemos ver nestas liñas da páxina 11, non é difícil intuir o moito que a Castelao podían molestarlle este tipo de insinuacions :

– – – – – – – – – – –

“Son comenenciudos, traballan con proveito e non conciben máis ideal que o de vivir con desafogo e sen dores no estómago. Estes son os que me decían :

  • – ¿Por que te meteche en política?. A política é unha cochinada e ti mellor estarías na túa casa, facendo arte. 

Son galegos e non conciben que Galiza poida salvarse cunha política honrada. Son galegos e non saben que Galiza necesita unha política súa, para conquerir o desenrolo normal da súa economía. Son galegos e non se decatan da necesidade dunha política que garantice a vida da nosa cultura. Son galegos e non saben que temos un destino histórico que cumprir, na Hespaña e no mundo”.

 

Castelao e Marx; afinidades metodolóxico-interpretativas. (Páxina 116).

Páxina 116 : “As variables condicions económicas dun pobo, no tempo e no espacio, moven tamén a sustancia xurídica que rixe as relacions sociais. E, polo tanto, a codificación do dereito privado dun país debe basarse nun rexistro permanente dos feitos da liberdade. Este movimiento acúsase de modo extraordinario en Galiza, por ser país de pequenos propietarios, diseminados en comarcas orográficas, climáticas e económicas diferentes..”.

A pesares de remarcar tantas veces a súa distancia política e ideolóxica co comunismo/marxismo do seu tempo, as tres primeiras liñas de Castelao non son outra cousa que a aplicación analítica da única “ortodoxia” que Manuel Sacristán recoñecíalle ó marxismo : o método de interpretación.

Ademais desta semellanza filosófico-interpretativa evidente con marx – sen ismos -, no plano formal, Castelao engade un clarísimo coñecemento, no plano real, da estructura socio-económica de Galiza, cando a describe coma “un país de pequenos propietarios demográficamente dispersos nun lenzo xeográfico, climático e económico diverso”.

Por se non bastase con isto, Castelao bota algo de sal nas feridas compulsivamente anti-liberáis dalgún marxismo/comunismo canónico do seu tempo, reticente a recoñecer as “liberdades liberais” por mimética asociación das mesmas, no plano ético e xurídico-formal, cunha defensa á ultranza do liberalismo económico das grandes formas de industria e propiedade. Liberalismo que, evidentemente, Castelao rexeitaba compulsivamente polos seus destructivos efectos.

Páxina 51.

Páxina 51 : “Na política mundial hai, arestora, dúas tendencias xerais en aparente oposición : a internacionalista, debido ás circunstancias políticas do noso tempo e ás condicions económicas do mundo, e a particularista, debida ó rexurdir das nacionalidades que loitan pola liberdade dentro dos grandes estados.

Estas dúas tendencias atopan a súa solución normal no federalismo. Mais o federalismo internacional somentes pode realizarse sobor das ruínas dos estados imperialistas e coa previa abolición do sistema capitalista actual. Por esto, a estructura federal do estado español será posible co triunfo das armas leais.

Quero proclamar en letras de molde o que dixemos moitas veces nos mitins de propaganda. Cremos que o separatismo é una idea anacrónica e somentes o disculpamos como un movimiento de desesperación que endexamais quixéramos sentir. Esto significa que os defensores da posición maximalista de Galiza non intentamos tronzar a realidade dos pobos españois – reforzada por una convivencia de séculos – senon máis ben posibilitar a reconstrucción da gran unidade hispana ou ibérica.

Con tal de que as nosas arelas federalistas se visen cumpridas, Galiza cedería voluntariamente dos seus dereitos todo canto fose indispensable para crear a soberanía do estado español, pero sendo demócratas verdadeiros e arelando a unión federal de tódolos leais, estamos dispostos a ceder, tamén, da nosa posición doutrinal, canto sexa preciso para construírmonos o futuro benestar da nosa Terra. Frente a un “separador” sentímonos intransixentes; frente a un amigo sentímonos dispostos a pactar; frente a un irmán somos capaces de ceder parte do noso ideario”.

——

Aquí, Castelao identifica moi ben, no seu tempo, as que hoxe son as dúas “enerxías” intrínsecas no proceso de mundialización da economía. A tendencia á “internacionalización” das sociedades, e polo tanto, ó contacto e interrelación recíproca das súas relacions económicas, políticas, culturais, etcétera, e a tendencia á “particularización” das identidades nacionais e locais en resposta á natureza uniformizadora e agresiva do mesmo proceso de “internacionalización” económica mencionado. A solución, para Castelao, é clara – nestas liñas, pois a súa vida e obra política insinúa vieiros diferentes – : o federalismo.

E aquí, convén chamar ás cousas polo seu nome, porque non hai outra interpretación posible : o federalismo do que fala Castelao non é realizable sen, cito textualmente, “a ruína dos actuáis estados imperialistas e a abolición previa do sistema capitalista”.

Ó contrario do que acontece máis adiante, Castelao renega do “separatismo” por consideralo un mero movimiento reactivo e á desesperada causado pola vontade asimiladora e uniformizadora da administración central do estado español, e mesmo chega a considerar que está disposto a colaborar para, cito textualmente, posibilitar a “reconstrucción da gran unidade hispana ou ibérica” sen necesidade de “tronzar a realidade dos pobos españois” fraguada nunha “convivencia mutua de séculos”.

Castelao enuncia a súa predisposición a ceder o indispensable para reforzar esa soberanía do estado español declarando mesmo a súa “intransixencia” frente ós “separadores”; e cando se refire ós separadores fai referencia ós separadores “céntricos” e “periféricos”, de esquerdas ou de dereitas, coidándose moito de non usar o termo “separatistas”, que era o termo despectivo que algunha esquerda republicana madrileña, xunto coa súa dereita máis conservadora e o fascismo, adoitaba usar contra galeguistas, catalanistas e tutti quanti.

En “Sempre en Galiza” hai, escrito está, un claro desexo de distanciamento ideolóxico de Castelao con respecto ó comunismo e ós partidos comunistas do seu tempo. Tal distanciamento, porén, é conciliado cun acordo de mínimos, rotundamente compartido, en cuestions de cuño ético, analítico e estratéxico como o dereito á libre-determinación dos pobos, a tendencia irrefrenable cara a estructuras federais-confederais de estado, a necesidade intrínseca de sustituir ó modelo capitalista/neoliberal de desenvolvimento por “outra cousa” e o imperativo ético de que toda forma de goberno ten que ter o seu consentimento no “demos”.

Páxina 51

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Páxina 51 : “Na política mundial hai, arestora, dúas tendencias xerais en aparente oposición : a internacionalista, debido ás circunstancias políticas do noso tempo e ás condicions económicas do mundo, e a particularista, debida ó rexurdir das nacionalidades que loitan pola liberdade dentro dos grandes estados.

Estas dúas tendencias atopan a súa solución normal no federalismo. Mais o federalismo internacional somentes pode realizarse sobor das ruínas dos estados imperialistas e coa previa abolición do sistema capitalista actual. Por esto, a estructura federal do estado español será posible co triunfo das armas leais.

Quero proclamar en letras de molde o que dixemos moitas veces nos mitins de propaganda. Cremos que o separatismo é una idea anacrónica e somentes o disculpamos como un movimiento de desesperación que endexamais quixéramos sentir. Esto significa que os defensores da posición maximalista de Galiza non intentamos tronzar a realidade dos pobos españois – reforzada por una convivencia de séculos – senon máis ben posibilitar a reconstrucción da gran unidade hispana ou ibérica.

Con tal de que as nosas arelas federalistas se visen cumpridas, Galiza cedería voluntariamente dos seus dereitos todo canto fose indispensable para crear a soberanía do estado español, pero sendo demócratas verdadeiros e arelando a unión federal de tódolos leais, estamos dispostos a ceder, tamén, da nosa posición doutrinal, canto sexa preciso para construírmonos o futuro benestar da nosa Terra. Frente a un “separador” sentímonos intransixentes; frente a un amigo sentímonos dispostos a pactar; frente a un irmán somos capaces de ceder parte do noso ideario”.

Aquí, Castelao identifica moi ben, no seu tempo, as que hoxe son as dúas “enerxías” intrínsecas no proceso de mundialización da economía. A tendencia á “internacionalización” das sociedades, e polo tanto, ó contacto e interrelación recíproca das súas relacions económicas, políticas, culturais, etcétera, e a tendencia á “particularización” das identidades nacionais e locais en resposta á natureza uniformizadora e agresiva do mesmo proceso de “internacionalización” económica mencionado. A solución, para Castelao, é clara – nestas liñas, pois a súa vida e obra política insinúa vieiros diferentes – : o federalismo.

E aquí, convén chamar ás cousas polo seu nome, porque non hai outra interpretación posible : o federalismo do que fala Castelao non é realizable sen, cito textualmente, “a ruína dos actuáis estados imperialistas e a abolición previa do sistema capitalista”.

Ó contrario do que acontece máis adiante, Castelao renega do “separatismo” por consideralo un mero movimiento reactivo e á desesperada causado pola vontade asimiladora e uniformizadora da administración central do estado español, e mesmo chega a considerar que está disposto a colaborar para, cito textualmente, posibilitar a “reconstrucción da gran unidade hispana ou ibérica” sen necesidade de “tronzar a realidade dos pobos españois” fraguada nunha “convivencia mutua de séculos”.

Castelao enuncia a súa predisposición a ceder o indispensable para reforzar esa soberanía do estado español declarando mesmo a súa “intransixencia” frente ós “separadores”; e cando se refire ós separadores fai referencia ós separadores “céntricos” e “periféricos”, de esquerdas ou de dereitas, coidándose moito de non usar o termo “separatistas”, que era o termo despectivo que algunha esquerda republicana madrileña, xunto coa súa dereita máis conservadora e o fascismo, adoitaba usar contra galeguistas, catalanistas e tutti quanti.

En “Sempre en Galiza” hai, escrito está, un claro desexo de distanciamento ideolóxico de Castelao con respecto ó comunismo e ós partidos comunistas do seu tempo. Tal distanciamento, porén, é conciliado cun acordo de mínimos, rotundamente compartido, en cuestions de cuño ético, analítico e estratéxico como o dereito á libre-determinación dos pobos, a tendencia irrefrenable cara a estructuras federais-confederais de estado, a necesidade intrínseca de sustituir ó modelo capitalista/neoliberal de desenvolvimento por “outra cousa” e o imperativo ético de que toda forma de goberno ten que ter o seu consentimento no “demos”.

Páxina 9

Páxina 9 : “Hai homes que pasan a vida predicando as excelencias dunha doutrina política e social e sinten a ledicia de seren combatidos porque confían na posteridade e soñan con triunfar despois de mortos, convertíndose en estatuas de bronce ou mármore; pero se a idea que predican botase axiña raíces no sentimento popular e se, por acaso, xurdise a ocasión de velo trocado en feito histórico, para abrir una época, entón veredes que os mesmos sementadores da teoría collen medo, e alguns son capacesde abandonaren os seus postos con honor. Eles gostan de chamaren “tempos heroicos” aos do espallamento da idea, e non se decatan de que o verdadeiro heroísmo consiste en trocar os anceios en realidades, as ideas en feitos pois crear una doutrina non é a penas outra cousa que facer solitarios filosóficos, como loitar con inimigos, no campo da polémica, pode ser, simplemente, un xogo de amor propio. E así, soñar cun futuro lonxano e venturoso cicais sexa un divertimento poético, alleo a toda vocación de sacrificio”.

É evidente a aversión que a Castelao lle producían, tanto as “doutrinas redondas” no campo da acción política, como o narcisista desexo de quenes desexarían ser “inmortalizados” no futuro pola súa adicación a construir “solitarios filosóficos”.

Evidente é, tamén, a aversión que lle causan os ideoloxicismos e os utopismos despegados da realidade e do que él chama – convén decir que dun xeito un tanto ambiguo e difuso – o “sentimento popular”, así como a indiferencia que lle transmiten os mesmos, ben coma meros “divertimentos poéticos” incapaces de trascender a “ensoñación de futuros lonxanos e venturosos”, ben coma meras polémicas teóricas de laboratorio incapaces de asumir sacrificios concretos no eido do compromiso social e político.

Non deixan de ser agudamente perspicaces as súas reflexions sobre a tendencia dos intelectuais á evasión ou á fuxida do compromiso cando os seus artificios teóricos prenden na intimidade do “sentimento popular” para devir proxección colectiva e histórica asumida polo demos. Ou dito dun xeito sinxelo, cando a cousa “vai en serio” e os pais intelectuais da doutrina tremen de medo á hora de ir alén da teoría.

¿Estaría pensando, por acaso, o de Rianxo, ademáis doutros “cultísimos” persoeiros, no epílogo político de Vicente Risco?.

 

presente-pasado-futurountitledVicente_Risco

7 de Noviembre, 2016. Comezo da relectura de “Sempre en Galiza”.

Páxina 10 : Os desvaríos da “fe politizada”, ou da “política confesionalizada”, levou a Castelao a afirmar o seguinte :

  • •”Un home que teña fe no ideal que propaga non debe resignarse a morrer sen velo realizado, a non ser que morra en loita polo seu ideal. E aínda direi máis, expóndome a que se dubide das miñas conviccions democráticas : Se o pobo non quixera enterarse do que lle convén e fixese desprezo do remedio que pode salvalo, ¿haberá algún home de fe que deixase de impor ese remedio, aínda pola forza (…), se dispuxese de poder para tanto?.
A medio camiño entre unha teocrática moral cabaleiresca, a absolutización da vontade intrínseca nas filosofías de Schopenhauer e Nietzsche e un sorprendente cálculo – sen eufemismos, imposición – estratéxico digno de calqueira dos fascismos europeos do seu tempo, atopar estas liñas no “Sempre en Galiza” chega a poñer os pelos de punta.
Nin moitísimo menos pretendo insinuar que Castelao chegara a ser filofascista, como tampouco o foron Schopenhauer e Nietzsche; só pretendo interpretar libremente o nudo lóxico, epistemolóxico, ético e filosófico do seu discurso político escrito e das consecuencias éticas e políticas ás que podería levar unha interpretación parcial, literal e acrítica do “Sempre en Galiza”. Os soños da razón de Castelao tamén podían producir monstros.
Arthur_Schopenhauer_1 Nietzsche1 castelao (4)

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