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    A veces  no encuentro

ese término medio

entre luz y abismo

y emerge, solitario, telúrico

este dolor rabioso por todo y nada

 buscando puntos de fuga

Y entonces, persisto,

– sigo viviendo, como a tientas, para no morir en vida-

perfecciono la estrategia del ave Fénix

Sé que estás ahí, siempre lo estás

y en un nanosegundo

sin forzar tu presencia, ausente

apareces de nuevo

suave como la seda y sólida como el marfil

¿ Puedes sentirlo ?

¿ Puedes escucharlo ?

No soy yo quien te evoca

pero llegas desde fuera

como llega la lluvia

como llegan los rayos del sol

como llegan los miles de hombres

clamando justicia en las calles

¿ Puedes sentirlo ?

¿ Puedes escucharlo ?

No soy yo quien te evoca

pero me sacudes el cuerpo

como lo sacude el eco del trueno

como baja el agua del arroyo, violenta, por la montaña

como se levanta el polvo, repentino, por caminos de tierra

como cristaliza la escarcha en la hierba

en gélidas mañanas de invierno

¿Puedes sentirlo ?

¿ Puedes escucharlo ?

No soy yo quien te evoca;

pero me llegas violenta

y a ti me agarro, como se agarra el líquen a la corteza

¿Puedes sentirlo?

¿Puedes escucharlo?

el eco del tambor en África

el susurro del Bansuri en la India

 el ritmo electrónico de la megalópolis

  la gutural rabia del guetto

vomitando fuego bajo los puentes

¿ Puedes sentirlo ?

¿ Puedes escucharlo ?

¿ Puedes creerlo ?

Daría la vida por ti

Por mucho que la noria de la historia gire

puedes creerlo

daría la vida por ti

porque tu amor me fortalece

en la misma medida en que no lo dudo